17 septiembre, 2010

Por principios

Está de moda:

El agachar la cabeza o levantarla en demasía,

el cerrar la boca o decir estupideces,

el hacer la vista gorda o pecar de entrometidos,

el disimular las incompatibilidades o declararse la guerra,

el seguir la corriente o el ser un extravagante,

el adaptarse y no cambiar nada o el querer cambiarlo todo,

el responder sí sin asertividad o ser asertivo sin razones,

el ser positivo ante la miseria tercermundista y negativo ante el paro español,

el reír por un mal chiste y aburrirse con un buen poema,

el hablar perfectamente inglés y no conocer a Cervantes,

el sentirse integrado y desear ser único,

el ser católico o antieclesiástico,

el barrer para tu casa y envidiar la casa de todos,

el no mirarte el ombligo pero juzgar libremente el de los demás,

el comprarte un buen coche y pagar cara la hipoteca,

el disimular que eres tico o el ser hippie pero llevar Converse.

Y todo esto me lleva a pensar

que sólo hay un principio claro:

no tenerlo.

Por principios escribí este poema;

sólo por principios.

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