29 septiembre, 2011

Circunferencias.


Marcas con tu circunferencia
un destino caprichoso.
Y acabas escapando,
huyes,
te escondes
(como lo hacen casi todas
las cosas bellas)
detrás de lo opaco
o de lo que aún
me permite imaginarte.

Mañana,
a tu vuelta
(porque sé que volverás),
serás el mismo
sobre el que giro,
y giramos.
Mas estarás algo más allá,
recordándome que casi todo
-casi todas las cosas bellas-
juega a no ocupar dos veces
un mismo espacio.

Yo, sin embargo,
seguiré aquí.
Entretenida con un mismo viento,
e idéntico paisaje;
con los mismos ojos,
con la misma sangre.

Posiblemente,
es porque yo no soy
una de esas cosas bellas
(que disfrutan no ocupando dos veces
un mismo espacio);
o, qu izás sea porque,
a tu vuelta,
mañana,
Heráclito se salga con la suya
y yo no sea la misma
por más que me siente,
frente al mismo cielo,
frente a la misma torre,
cada noche,
a esperarte.

12 septiembre, 2011

Y sueñas.


Escribes los versos
con tinta cutánea
de un cuerpo fundido.

Sueñas.

Inventas palabras
para realidades
que no han existido.

Sueñas.

Construyes la vida
con fútil recuerdo
que nunca has vivido.

Sueñas.

Defiendes los sueños,
cual puras verdades
que se han detenido.

Sueñas.

Y sueño que sueñas,
a la par que sueño
que te he conocido.