28 diciembre, 2013

Un gran felicitación.


 Tengo amigos que no me merezco. Y que me hacen muy feliz. 
(...) admiro tu determinación, pero siempre, de humano a humano. De hecho, aprovecho para confesarte de que me sirves de inspiración en muchos momentos de mi vida. No estaba seguro de haberte dicho antes esto y qué mejor momento para ello que por Navidades, cuando parece que hasta los más déspotas y  tiranos tienen escrúpulos. 

Poema de la despedida (José Ángel Buesa).

José Ángel Buesa es un poeta cubano del siglo XX. Gracias a él disfrutamos, ya en el XXI y sin su presencia, de joyas como esta: 

Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós. 
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos. 

Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así. 

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo, 
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé. 

Te digo adiós, y acaso, con esta despedida, 
mi más hermoso sueño muere dentro de mí... 
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti. 

19 noviembre, 2013

No creas que no sé
que debería abrazar al silencio,
que una ausencia convence 
más que mil palabras.

Que podríamos hablar de la vida.
Que vaya un día hoy.
Bonita esa foto.
De qué lo conoces. 
Y un ya hablamos luego,

y luego es mañana.

Y mañana, quizá,
que qué tal fue el día.
Lo de las pensiones y el puto gobierno.
Y un seguimos luego,

y luego es mañana.

No creas que no sé 
que pierdo partidas 
sin estar jugadas. 

08 noviembre, 2013

Perspectivas.

(A Diego, mi primo, por ver el mundo como él sabe)

Mirándote,
me parece que entendieras el mundo
mejor que lo hago yo.
Algo, en ocasiones, tan feo
no merece prestarle la atención.
Y yo, como tú,
también noto
que me faltan dedos
para restarle al mundo
todo lo que le sobra.

Oyéndote,
me parece
que los pronombres personales
carecieran de valor,
que las personas merecen
ser llamadas por sus nombres
y que yo, como tú,
también tengo gente
a la que no merece
que le dirija la palabra.

Y cuando a mi cuándo
le respondes tu después
y te veo siempre nadar
por debajo de las aguas,
sé que sabes, como yo,
que hay futuro
y que es nuestro
y que temes
que haya muchos
que te pasen por encima.

Pero tú sabrás
cerrar todas las puertas
y dejar en tu vida lo importante.

Y sabrás decirle al mundo
no, ya está;
o será, al fin,
el mundo quien te diga
que es culpable de no haber entendido

que algo hermoso creciese entre lo feo.

28 octubre, 2013

Investigación.

Marcar objetivos.
Recoger los datos.
Probar estrategias.
Sacar conclusiones.

Que un solo instrumento
me ofreciera el modo
de decir contigo.

Que cada teoría
quede comprobada.

Que solo tú seas
cualquier resultado. 

16 agosto, 2013

Contigo.


Es difícil ponerte en mi memoria
cuando hay tanto que sigue aquí conmigo.

Tu casa me contaba esta mañana
la historia de tu vida. En cada metro,
recuerdos. Tus piernas caminando,
tus ojos que miraban el camino.
Tus cajas de costuras,
un libro que era mío,
las fotos que guardabas,
tu cayado y tu abrigo.

Tu casa me gritaba esta mañana
que son menos rincones que recuerdos,
que no hay tiempo ni espacio para olvidos.

Y entonces recordé tu último beso.
Y fui feliz por lo que te he vivido.

Fuiste grande y supiste morir sola
y aún así sé que yo estaba contigo.

Hoy te mando yo mi último beso,
esperando que me mires mis vestidos
te rías cada vez que me tropiece,
me sigas preguntando por mis críos.

Tú me diste tus noventa años de historia,
y de abuelo a otro padre que he tenido.

Y es difícil ponerte en mi memoria,
cuando hay tanto de mí que está contigo.

12 julio, 2013

30 marzo, 2013



Mientras declaran Guerra,
allá, por el Oriente;

y en Occidente sacan
a Dios en procesión;

no sabemos
si es que el Hombre ha perdido la cabeza,
o advirtió que solo era un trozo de carne.

25 marzo, 2013

Buzón de entrada.


Y llovió mil veces,
aunque por aquí
no cayó ni gota.

Por fin hoy llamaste…
yo, sin cobertura.

Si acaso llegara ese mensajito
de estar disponible,
bórralo si puedes.

Se aferró a la lluvia
el buzón de entrada
de mi corazón. 

08 enero, 2013

Retrocesos.

Hoy necesitaba mirar atrás, pese a que siempre dije que no debía hacerlo. 

Aún no sé bien si es porque no encuentro el presente que quiero vivir; o porque el futuro me lo roban; porque quiero encontrar mis fallos, o borrar mis derrotas; o darme cuenta de que he olvidado, de que te he olvidado. O porque en mi pasado están los que se fueron, y los que aún resistís. Porque estáis los que prometisteis todo, o los que me lo dieron. 

Hoy sentía la necesidad de buscar en las páginas archivadas, en los e-mails caducos, en las entradas lamentadas. Remover cajones donde fui depositando minutos, horas y meses en forma de conceptos y adjetivos; verbos que nunca rimaban con las intenciones que no eran las nuestras; algunas conjunciones que jamás fueron sumativas; y nombres propios que merecían, por entonces, escribirse con mayúscula. Esos minutos, horas y meses que siempre quedarán en unas hojas que hoy reviso, entre la sonrisa y la nostalgia, y que son parte de lo que soy y de lo que fui. 

Pero, aquí, donde todo es público, dejé plasmado ya más de lo que se debe. Regalé mis penas sin ningún orgullo; mostré mi amor y mi desamor; mi impotencia y mi infinita y agotadora esperanza. Sufrí por los que se fueron, y por los que me dejaron. Quise atentar contra la libertad imponiendo lo que yo pensaba. Me enfadé con la muerte y con la falta de amor. 

Ahora que doy vueltas a las páginas sin importarme cuál de ellas iba antes y cuál después. Ahora que reconozco que lloré demasiado, que amé demasiado, que soñé demasiado. Ahora - y solo ahora- me encanta leer y releer estas páginas, corregir sus puntos y sus comas que sigo sin saber poner, buscar sinónimos a las palabras repetidas -muchas e innecesarias-, tachar tanta mayúscula de los nombres propios. 

Y me encanta leer estas páginas. Posiblemente es porque  fueron usadas para escribir sobre las conjunciones que no sumaban tal y como nos habían enseñado en la escuela; o las intenciones que no rimaban en consonante; o los versos cuyas sílabas siempre se quedaban cortas. 

M