24 enero, 2011

Soneto desesperado

No derramaré lágrimas por ti

por no empapar la muerte con heridas,

tan hondas e insondables que a tu vida

ahoguen, y la deje de sentir.


No rezaré ni adoraré sin fin

a dioses que vaguean en sus guaridas

recónditas, etéreas y fingidas,

y se olvidan de ti y también de mí.


No me pidas que diga adiós, abuelo,

cuando dejarte es dejarme de querer

y matarte es notar que yo me muero.


No creeré ni en la Tierra ni en el Cielo

mas por ti lucharé y te cantaré

demostrando lo mucho que te quiero.

23 diciembre, 2010

Amnésico despertar.

Muerte que llegas, punzante,
mordaz, hiriente, penosa,
Muerte de vida acuciante,
inexcusable y forzosa.

Muerte que mata las penas,
Muerte que alivia el dolor,
Muerte que juzga y condena
a pordiosero y señor.

Muerte que justa naciste,
Muerte, ante todo, imparcial;
roja es la ropa que vistes,
digna, benigna, legal.

Muerte, intachable y humana,
de ateo paso mas real,
justiciera, fiel, mundana,
equitativa, leal.

¡Ay, Muerte! Sombra invisible
visible en todo lugar,
maquinal e irreversible,
de amnésico despertar.


02 diciembre, 2010

Coste de oportunidad

Leer un libro,

tomar un café solo con un amigo,

pensar sobre las injusticias,

crear sueños.

Aprender Historia,

visitar un museo,

recorrer la calle Trapería bajo las estrellas y al compás de un acordeón.

Buscar la definición del amor,

tocar las cuerdas de una guitarra,

erizárseme el vello con una buena poesía,

exaltar los sentimientos que despiertan unas bulerías de Paco de Lucía,

o el piano de Yann Tiersen,

o una composición de Tchaikovsky.

Copiar estilos de los buenos,

de Saramago, de Miguel Hernández, de Benedetti…

Agradecer luchas históricas o batallas diarias,

dar las gracias – pero no a Dios-.

Saborear una deliciosa onza de chocolate.

Analizar discursos de grandes oradores o mentiras de bobalicones charlatens.

Corregir mis faltas de ortografía.

Mirarme en el espejo.

Intentar que no me engañen,

informarme.

Observar exquisitas escenas de cine.

Ser algo menos inculta.

Regalar, echar una mano.

Ser feliz…


Y, sin embargo, aquí estoy:

anclada en esquemas,

postrada en apuntes,

adaptándome a normas,

renunciando a mis criterios sobre la importancia,

memorizando nimiedades,

alejándome de lo significativo,

respondiendo al sistema…


Números y cifras,

apto y no apto,

cesura de la inquietud,

grieta de la rebeldía,

ruptura del progreso,

lamento de la utopía…


Dejar de ser feliz,

un elevado coste de oportunidad.

27 noviembre, 2010

Un mendigo asaltado sin propiedad

Como de tus ojos, esa marchita azucena,

como de tus manos, aquella alfombra rugosa,

como de tu ruin beso, aquel sabor agridulce,

como de tus palabras, los manidos tabúes,

como de tu canción, el compás desafinado,

como de tu vida, un amnésico retazo,

como de mi vida,

amor, como de mi vida,

un mendigo asaltado sin propiedad.

11 noviembre, 2010

Suena nuestra libertad.

Suenan canciones calladas,
suenan himnos silenciosos,
suenan palabras truncadas,
suenan cantos temerosos.

Suenan versos censurados,
suenan disputas perdidas,
suenan genios mutilados,
suena la idea enmudecida.

Suena el mundo sigiloso,
suena la muda verdad,
suena el combate glorioso,
suena nuestra libertad.


09 noviembre, 2010

Solo.

Solo mañana te acordarás de mí.


Y ahora que me explique la RAE si pongo la tilde.

03 noviembre, 2010

Mi alma

Siento necesidad de desnudar mi alma, de desvestirla de ropajes pintados, dibujados, maquillados...

Siento necesidad de desnudar mi alma, de alejarla de sinsabores, de sinrazones, de sentimientos que no son más que construcciones artificiales, constructos humanos, bocetos borrosos de obras poco duraderas...

Siento necesidad de desnudar mi alma, de dejarla al descubierto, para observarla por dentro, examinarla al detalle, detenerme en sus huecos y oquedades, en sus hacinamientos, sus relieves, sus volúmenes.

Siento necesidad de desnudar mi alma; quizás, para que la veas.