Suenan canciones calladas,
suenan himnos silenciosos,
suenan palabras truncadas,
suenan cantos temerosos.
Suenan versos censurados,
suenan disputas perdidas,
suenan genios mutilados,
suena la idea enmudecida.
Suena el mundo sigiloso,
suena la muda verdad,
suena el combate glorioso,
suena nuestra libertad.
¡Qué sorpresa; además de ser una magnífica escritora eres, también, una estupendísima poeta!
ResponderEliminarGracias por darnos la oportunidad a nosotros,tus lectores, de leer estas perfectas entradas. ¡Anabel, eres la mejor!