24 enero, 2011

Soneto desesperado

No derramaré lágrimas por ti

por no empapar la muerte con heridas,

tan hondas e insondables que a tu vida

ahoguen, y la deje de sentir.


No rezaré ni adoraré sin fin

a dioses que vaguean en sus guaridas

recónditas, etéreas y fingidas,

y se olvidan de ti y también de mí.


No me pidas que diga adiós, abuelo,

cuando dejarte es dejarme de querer

y matarte es notar que yo me muero.


No creeré ni en la Tierra ni en el Cielo

mas por ti lucharé y te cantaré

demostrando lo mucho que te quiero.

1 comentario:

  1. Anabel, sin duda alguna en este soneto te felicito pues se nota que tienes mucho amor escondido y con estos versos quieres reflejar.
    ¡¡ME ENCANTA!!

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