No derramaré lágrimas por ti
por no empapar la muerte con heridas,
tan hondas e insondables que a tu vida
ahoguen, y la deje de sentir.
No rezaré ni adoraré sin fin
a dioses que vaguean en sus guaridas
recónditas, etéreas y fingidas,
y se olvidan de ti y también de mí.
No me pidas que diga adiós, abuelo,
cuando dejarte es dejarme de querer
y matarte es notar que yo me muero.
No creeré ni en la Tierra ni en el Cielo
mas por ti lucharé y te cantaré
demostrando lo mucho que te quiero.
Anabel, sin duda alguna en este soneto te felicito pues se nota que tienes mucho amor escondido y con estos versos quieres reflejar.
ResponderEliminar¡¡ME ENCANTA!!