04 agosto, 2011

Acentos.




Dame esa tilde

escapada de la atonalidad de estos tiempos

átonos – y atómicos-,

donde no se escribe en esdrújulas

por miedo a adelantarse

de aquellos que, aun hoy,

sin tildes,

zanganean en atontada armonía

de pentagramas no quebrados

ni en notas agudas.


Dame también ese punto

necesario a aquella áurea consigna

del mundo,

que anotaron y publicaron

con la tinta de de la reticencia

en eterna elipsis retenida

- por aristocráticos resabios,

y verdades insatisfechas-.


Y yo te daré mi último vocativo

para que, cuando encuentres

esa tilde y ese punto,

y puedas gritar alto

sobre la atónica atonía de las verdades insatisfechas,

sepas llamarme...

y, tras el punto y aparte,

pongamos nuestra coma.


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