28 octubre, 2013

Investigación.

Marcar objetivos.
Recoger los datos.
Probar estrategias.
Sacar conclusiones.

Que un solo instrumento
me ofreciera el modo
de decir contigo.

Que cada teoría
quede comprobada.

Que solo tú seas
cualquier resultado. 

16 agosto, 2013

Contigo.


Es difícil ponerte en mi memoria
cuando hay tanto que sigue aquí conmigo.

Tu casa me contaba esta mañana
la historia de tu vida. En cada metro,
recuerdos. Tus piernas caminando,
tus ojos que miraban el camino.
Tus cajas de costuras,
un libro que era mío,
las fotos que guardabas,
tu cayado y tu abrigo.

Tu casa me gritaba esta mañana
que son menos rincones que recuerdos,
que no hay tiempo ni espacio para olvidos.

Y entonces recordé tu último beso.
Y fui feliz por lo que te he vivido.

Fuiste grande y supiste morir sola
y aún así sé que yo estaba contigo.

Hoy te mando yo mi último beso,
esperando que me mires mis vestidos
te rías cada vez que me tropiece,
me sigas preguntando por mis críos.

Tú me diste tus noventa años de historia,
y de abuelo a otro padre que he tenido.

Y es difícil ponerte en mi memoria,
cuando hay tanto de mí que está contigo.

12 julio, 2013

30 marzo, 2013



Mientras declaran Guerra,
allá, por el Oriente;

y en Occidente sacan
a Dios en procesión;

no sabemos
si es que el Hombre ha perdido la cabeza,
o advirtió que solo era un trozo de carne.

25 marzo, 2013

Buzón de entrada.


Y llovió mil veces,
aunque por aquí
no cayó ni gota.

Por fin hoy llamaste…
yo, sin cobertura.

Si acaso llegara ese mensajito
de estar disponible,
bórralo si puedes.

Se aferró a la lluvia
el buzón de entrada
de mi corazón. 

08 enero, 2013

Retrocesos.

Hoy necesitaba mirar atrás, pese a que siempre dije que no debía hacerlo. 

Aún no sé bien si es porque no encuentro el presente que quiero vivir; o porque el futuro me lo roban; porque quiero encontrar mis fallos, o borrar mis derrotas; o darme cuenta de que he olvidado, de que te he olvidado. O porque en mi pasado están los que se fueron, y los que aún resistís. Porque estáis los que prometisteis todo, o los que me lo dieron. 

Hoy sentía la necesidad de buscar en las páginas archivadas, en los e-mails caducos, en las entradas lamentadas. Remover cajones donde fui depositando minutos, horas y meses en forma de conceptos y adjetivos; verbos que nunca rimaban con las intenciones que no eran las nuestras; algunas conjunciones que jamás fueron sumativas; y nombres propios que merecían, por entonces, escribirse con mayúscula. Esos minutos, horas y meses que siempre quedarán en unas hojas que hoy reviso, entre la sonrisa y la nostalgia, y que son parte de lo que soy y de lo que fui. 

Pero, aquí, donde todo es público, dejé plasmado ya más de lo que se debe. Regalé mis penas sin ningún orgullo; mostré mi amor y mi desamor; mi impotencia y mi infinita y agotadora esperanza. Sufrí por los que se fueron, y por los que me dejaron. Quise atentar contra la libertad imponiendo lo que yo pensaba. Me enfadé con la muerte y con la falta de amor. 

Ahora que doy vueltas a las páginas sin importarme cuál de ellas iba antes y cuál después. Ahora que reconozco que lloré demasiado, que amé demasiado, que soñé demasiado. Ahora - y solo ahora- me encanta leer y releer estas páginas, corregir sus puntos y sus comas que sigo sin saber poner, buscar sinónimos a las palabras repetidas -muchas e innecesarias-, tachar tanta mayúscula de los nombres propios. 

Y me encanta leer estas páginas. Posiblemente es porque  fueron usadas para escribir sobre las conjunciones que no sumaban tal y como nos habían enseñado en la escuela; o las intenciones que no rimaban en consonante; o los versos cuyas sílabas siempre se quedaban cortas. 

M

01 diciembre, 2012


Me han contado que hay casas vacías que llenan bolsillos de gente con casa.

Que hay gente sin casa, con niños desnudos, que tejen la ropa para aquellas casas.

Que el niño desnudo no tiene maestro porque todos viven cerca de las casas. Y que el bien vestido tiene buen acento, y se está burlando de aquel que hay sin casa.

Me han contado que empieza a hacer frío fuera de las casas. Que los tiritones hacen mucho ruido. Que se ha decretado el estado de alerta, que la calle es mala.

Y, si aquellos niños que sufren el frío buscaran su casa, habría más ruido. Pero estos decretos de gente que llena bolsillos con casas, nunca se preocupan por todos los niños que no tienen casa. 

Solo nos recuerdan lo que no queremos: que la calle es mala.