01 diciembre, 2012


Me han contado que hay casas vacías que llenan bolsillos de gente con casa.

Que hay gente sin casa, con niños desnudos, que tejen la ropa para aquellas casas.

Que el niño desnudo no tiene maestro porque todos viven cerca de las casas. Y que el bien vestido tiene buen acento, y se está burlando de aquel que hay sin casa.

Me han contado que empieza a hacer frío fuera de las casas. Que los tiritones hacen mucho ruido. Que se ha decretado el estado de alerta, que la calle es mala.

Y, si aquellos niños que sufren el frío buscaran su casa, habría más ruido. Pero estos decretos de gente que llena bolsillos con casas, nunca se preocupan por todos los niños que no tienen casa. 

Solo nos recuerdan lo que no queremos: que la calle es mala.



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