Es difícil ponerte en mi memoria
cuando hay tanto que sigue aquí conmigo.
Tu casa me contaba esta mañana
la historia de tu vida. En cada metro,
recuerdos. Tus piernas caminando,
tus ojos que miraban el camino.
Tus cajas de costuras,
un libro que era mío,
las fotos que guardabas,
tu cayado y tu abrigo.
Tu casa me gritaba esta mañana
que son menos rincones que recuerdos,
que no hay tiempo ni espacio para olvidos.
Y entonces recordé tu último beso.
Y fui feliz por lo que te he vivido.
Fuiste grande y supiste morir sola
y aún así sé que yo estaba contigo.
Hoy te mando yo mi último beso,
esperando que me mires mis vestidos
te rías cada vez que me tropiece,
me sigas preguntando por mis críos.
Tú me diste tus noventa años de historia,
y de abuelo a otro padre que he tenido.
Y es difícil ponerte en mi memoria,
cuando hay tanto de mí que está contigo.
