25 marzo, 2013

Buzón de entrada.


Y llovió mil veces,
aunque por aquí
no cayó ni gota.

Por fin hoy llamaste…
yo, sin cobertura.

Si acaso llegara ese mensajito
de estar disponible,
bórralo si puedes.

Se aferró a la lluvia
el buzón de entrada
de mi corazón. 

08 enero, 2013

Retrocesos.

Hoy necesitaba mirar atrás, pese a que siempre dije que no debía hacerlo. 

Aún no sé bien si es porque no encuentro el presente que quiero vivir; o porque el futuro me lo roban; porque quiero encontrar mis fallos, o borrar mis derrotas; o darme cuenta de que he olvidado, de que te he olvidado. O porque en mi pasado están los que se fueron, y los que aún resistís. Porque estáis los que prometisteis todo, o los que me lo dieron. 

Hoy sentía la necesidad de buscar en las páginas archivadas, en los e-mails caducos, en las entradas lamentadas. Remover cajones donde fui depositando minutos, horas y meses en forma de conceptos y adjetivos; verbos que nunca rimaban con las intenciones que no eran las nuestras; algunas conjunciones que jamás fueron sumativas; y nombres propios que merecían, por entonces, escribirse con mayúscula. Esos minutos, horas y meses que siempre quedarán en unas hojas que hoy reviso, entre la sonrisa y la nostalgia, y que son parte de lo que soy y de lo que fui. 

Pero, aquí, donde todo es público, dejé plasmado ya más de lo que se debe. Regalé mis penas sin ningún orgullo; mostré mi amor y mi desamor; mi impotencia y mi infinita y agotadora esperanza. Sufrí por los que se fueron, y por los que me dejaron. Quise atentar contra la libertad imponiendo lo que yo pensaba. Me enfadé con la muerte y con la falta de amor. 

Ahora que doy vueltas a las páginas sin importarme cuál de ellas iba antes y cuál después. Ahora que reconozco que lloré demasiado, que amé demasiado, que soñé demasiado. Ahora - y solo ahora- me encanta leer y releer estas páginas, corregir sus puntos y sus comas que sigo sin saber poner, buscar sinónimos a las palabras repetidas -muchas e innecesarias-, tachar tanta mayúscula de los nombres propios. 

Y me encanta leer estas páginas. Posiblemente es porque  fueron usadas para escribir sobre las conjunciones que no sumaban tal y como nos habían enseñado en la escuela; o las intenciones que no rimaban en consonante; o los versos cuyas sílabas siempre se quedaban cortas. 

M

01 diciembre, 2012


Me han contado que hay casas vacías que llenan bolsillos de gente con casa.

Que hay gente sin casa, con niños desnudos, que tejen la ropa para aquellas casas.

Que el niño desnudo no tiene maestro porque todos viven cerca de las casas. Y que el bien vestido tiene buen acento, y se está burlando de aquel que hay sin casa.

Me han contado que empieza a hacer frío fuera de las casas. Que los tiritones hacen mucho ruido. Que se ha decretado el estado de alerta, que la calle es mala.

Y, si aquellos niños que sufren el frío buscaran su casa, habría más ruido. Pero estos decretos de gente que llena bolsillos con casas, nunca se preocupan por todos los niños que no tienen casa. 

Solo nos recuerdan lo que no queremos: que la calle es mala.



07 julio, 2012


El mar.
La muerte.
El mar y el mal.
Y el nunca más.

Su inmensidad.
La eternidad. 

02 julio, 2012


Se ha olvidado aquello
de escribir en la arena tu nombre.
De que las olas recuerden
al sonido de tu voz
o que el sol refleje, entre la espuma,
el brillo de tu pelo.

Por fin
el mar
es mar.

Admito que antes tan solo
soñaba
con encontrar una botella flotante
y, cual sirena rapsódica,
meter con tiento un papelito.

Pero por fin el mar
es mar.

Quizás
ya la hayas recibido. 


24 junio, 2012


Y siguen piropeándome en la calle
los viejos rancios.
Las viejas repiten
lo bonita que estoy.
Ya sabes que continúo siendo lista
y asquerosamente responsable.
Si quieres, llámame.
Que se me escapa el saber de qué color tengo los ojos. 

21 mayo, 2012

Poema en páginas sueltas


Podría escribir sobre un mundo mejor,
sobre la importancia del respeto,
o de la humildad,
o de la consciencia.

Podría escribir
sobre un mañana iluso
que se convirtiera en un ayer duradero.

Escribir sobre las ansias de libertad
que me invaden a cada momento,
 que me niegan en cada esquina.

Escribir sobre aquéllos que denuncian
injusticias,
desigualdades;
sobre aquéllos que luchan,
que batallan.

O, escribir
contra déspotas tiranos,
contra el dinero de mi bolsillo
cuya utilidad alguien inventó
-como se inventaron los dioses,
como me invento los míos-.
Podría escribir
sobre la sintonía
que hace palpitar mi cuerpo;
sobre las palabras,
que me hacen inmovilizarlo;
sobre los paisajes,
que me hacen detenerme;
sobre las personas
que me han hecho
llorar de alegría.

Podría escribir
sobre mis sueños,
mis utopías,
mis quimeras,
mis filosofías…

Pero esto es
para ti.
Por tanto, hablemos de las tuyas.

Te toca escribir,
y sé que tú sí podrás hacerlo
porque te sobran sueños que contar.
Siguen hojas en blanco,
rellénalas si te apetece.

Con un poco de suerte,
alguno de tus sueños coincide
 con los míos.

Igual así cambiamos un poco el mundo,
aunque sólo sea
el nuestro.