Tengo amigos que no me merezco. Y que me hacen muy feliz.
(...) admiro tu determinación, pero siempre, de humano a humano. De hecho, aprovecho para confesarte de que me sirves de inspiración en muchos momentos de mi vida. No estaba seguro de haberte dicho antes esto y qué mejor momento para ello que por Navidades, cuando parece que hasta los más déspotas y tiranos tienen escrúpulos.
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