Hoy he visitado tu tumba. Ver tu foto encuadrada, y junto a ellas las letras que ponen tu nombre, omitiendo las tildes que te merecías. Observar al lado mi poesía, que ahora y siempre será tuya, pues casi tuyo es todo lo que tengo.
Hoy he visitado tu tumba, pidiendo audiencia a los recuerdos. Soy gran parte lo que eras: obstinado, protestón, luchador… Y ahora también soy gran parte de lo que tú no eras: el elemento solitario de la pareja que formábamos, la nieta sin abuelo.
Hoy he visitado tu tumba, y no sé por qué lo hice. Reconozco que no fue por visitarte, ni por contentar a nadie (como, en ocasiones, sabes que hago), ni tan siquiera fue por un hábito que no establezco, ni porque lo necesitaras.
Hoy he visitado tu tumba. Sentí el impulso de destrozarla, mientras otros comprobaban cómo estaba todo colocado, limpio, impoluto. Sentí el impulso de romper aquello que me impedía estar junto a ti, y contemplar aquella sonrisa que tan solo tú me regalabas, y oír la voz con la que tú tan solo me llamabas, y me cantabas, y me aconsejabas.
Hoy he visitado tu tumba. Se me enturbió la mirada, se me empañaron los ojos. Noté la impotencia que me causa tu ausencia, porque supe que no estabas allí. Tú no eras carne, ni huesos, ni órganos, ni músculos. Tú no eras ni imagen, ni fotografía, ni nombre, ni letras. No te gustaban las flores, ni las visitas serias. Tú no estabas allí, y no te he visitado.
Por ello te escribo ahora, sentada en la mesa donde tú lo hacías, donde me escribiste los versos más bonitos del mundo, donde me dejaste la esencia de lo que verdaderamente eras. Lloraste por mí hasta el último momento, pero también sonreíste cuando yo te sonreía.
Han pasado casi tres meses, y hoy he visitado tu tumba. Créeme, yo te tengo guardo en lugar mucho más importante, más colorido, y mucho más gratificante. Créeme, digan lo que digan, estoy segura de que te quiero.
Felicidades, me he quedado sin palabras, se siente!
ResponderEliminarMargax