20 enero, 2014

El otro día me decía un alumno que a él le gustaban los toros, pero vivos; y yo pensaba que qué razón. Y, después, que él creía que los catalanes hacían cosas muy bien hechas y que solo tenían fama de ahorradores. Me contaba que su hermana era racista porque los moros no le gustaban. Y, aunque creo saber que el adjetivo estaba ligeramente aplicado, cómo me encanta oírlo decir, después, que no lo entiende porque todos, todos somos personas. 

Me pedía que le contara historias de cuadros. Que por qué se asustaba el hombre de El grito, de Munch, que le contara más misterios de Las Meninas. Que yo debía saber porque había leído mucho. Y luego que qué era aquello de la poligamia, de los pedófilos, que con quiénes hacían el amor. Casi me hace, con doce años, sacar el diccionario y alguna que otra intimidad. Pero y qué si podíamos aprender juntos, si me decía que Franco era malo porque mataba a la gente... Qué de todas las complicaciones si sé que es una persona inteligente que puede hacer mucho por el mundo sean cuales sean los números que aparezcan en su boletín de notas.

Cuando regañamos porque no saben los subgéneros narrativos, cuando les recriminamos no saber el origen de la literatura, o cuál es la 3.ª persona del pretérito pluscuamperfecto del verbo "cantar", estamos perdiendo la oportunidad de hacerlos personas. Tengo el fiel convencimiento de que este muchacho aprenderá esto y mucho más cuando comprenda que el conocimiento es apasionante y que en el mundo tiene mucho que aprender y hacer. 

Siempre he compartido la idea que el otro día me recordaba mi amigo Emilio. Me hablaba de necesidad de gente con menos notas y más espíritu crítico. Y no me lo pude tomar como algo personal porque sé que lleva más razón que un santo. El espíritu crítico se forma leyendo y conversando, preguntando los porqués, escuchando las respuestas de otro y construyendo las tuyas. 

Yo no voy a ser quien le quite a un alma inquieta el derecho a pensar. Porque, aunque me cueste algún tirón de orejas y algún desengaño, no hay nada más maravilloso y gratificante que ver los ojos brillantes por el descubrimiento de un niño.

15 enero, 2014

Hasta siempre, poeta.


Se fue, pero nos dejó mucho. Hasta siempre, poeta.

POCO SE SABE (Juan Gelman)

Yo no sabía que
no tenerte podía ser dulce como
nombrarte para que vengas aunque
no vengas y no haya sino
tu ausencia tan
dura como el golpe que
me di en la cara pensando en vos.

09 enero, 2014

Hoy cumple años una persona muy importante. Una persona que es más grande que lo que mide, y que es aún más de lo que todo el mundo puede ver. Alguien con el que he tomado un café, y otros tantos, contándole mi vida y escuchando la suya. Y es de esa gente a la que no necesitas hacer promesas, ni te las hace, porque un amigo es esto; un ahora te veo, luego no, pero ya sabes que estoy aquí, aunque no me gusten tus historias literarias, y yo reconozca que tampoco me gustan algunas de las suyas. Y, aunque sé que muchos ya sabrán, como yo, que es una persona para quererla con todas las ganas, no quiero que pase este día sin recordárselo y sin decirle también que sigo estando aquí, donde siempre, esperando que me alegren el día con una sonrisa y unas ganas de vivir como las suyas. Un beso, Álvaro. Y muchas felicidades.

05 enero, 2014

Nadie lo sabe (Mario Benedetti).

Nadie lo sabe
nadie

ni el río
ni la calle
ni el tiempo

ni el espía
ni el poder
ni el mendigo

ni el juez
ni el labriego
ni el papa

nadie lo sabe
nadie

yo tampoco.

04 enero, 2014

Pastillas para no soñar.

Deja pasar la tentación,
dile a esa chica que no llame más.
Y, si protesta el corazón,
en la farmacia puedes preguntar:
¿tiene pastillas para no soñar?


02 enero, 2014

Quiero decirte.


Me confieso atrapada

en lo fácil de amarte.

Y asustada, quizás,




por si quiero tenerte. 

01 enero, 2014

Hoy, que es el primer día del año, no puedo más que pararme a pensar en todas las cosas que están pasando en mi vida. En todas las que han pasado este año y en todas las que este año tuvieron su fin. 

Este 2013 se lleva personas a las que he querido con toda mi alma. Pero me ha hecho conocer a otras que tienen ganado ya mi cariño; y convivir, tratar con otras ya conocidas, que me han sorprendido para bien. 

Termino el año con sorpresas, con incertidumbres, pero con muchas ganas. He podido darme cuenta de que mi vida es mía. Que el que no arriesga no gana. Y que los riesgos, a veces, no son más que la prueba de lo que eres, que la respuesta a tus principios.

Feliz 2014. Os deseo que todos seáis felices. Y que os conozcáis, ante todo. Que hay que saber primero quién eres para poder ser feliz. 

Un abrazo, amigos.